jueves, 19 de mayo de 2016

ARTESANÍAS

Actualmente existen diversas comunidades aborígenes establecidas en la provincia de Formosa, etnias tobas que se encuentran en la zona este de la provincia, en la región que va desde el límite del río Paraguay hasta una línea imaginaria que une los ríos Bermejo y Pilcomayo, pasando por Pozo del Tigre. La región central se encuentra ocupada por los pilagás, distribuidos en una pequeña franja que va desde Pozo del Tigre a Las Lomitas y Fortín Soledad en la misma dirección de la Ruta Nº 81 al Pilcomayo. La región oeste está ocupada por los matacos.
Entre sus artesanías se encuentra tapices, alfombras, cestas, mantas, ponchos, bolsos, fajas, vinchas, artículos de cestería, collares, pulseras, tobilleras, morteros, jarras, cubiertos, animalitos y figuras humanas talladas en madera.
La materia prima utilizada por estas tres culturas proviene de elementos naturales, como la lana, la fibra vegetal de totoras, palma y paja brava, semillas, conchillas de río, colas de tatú, frutos de monte, plumas, madera, cuero, arcilla.
El Tejido: puede realizarse con lana o fibra vegetal. Esta última comprende materiales con algodón o chaguar. La lana preferida por los guaycurúes es hilada a mano con el huso, luego la tiñen. Si la artesana es una guaycurú seguramente elegirá colores vibrantes y la pieza tendrá figuras zoomorfas y antropomorfas. Si es Wichi se inclinará por los colores marrones en sus distintas tonalidades o elegirá la lana sin teñir y seleccionará de acuerdo al color de la oveja formando figuras geométricas en el diseño de la pieza. Los mismos consisten en mantas, ponchos, tapices, bolsos y alfombras hechas en el telar vertical. El algodón es poco utilizado y lo hacen con el mismo procedimiento que la lana, en la mayoría de los casos lo mezclan con la lana.
El Chaguar: los Wichí son los artesanos más dedicados al tejido vegetal. Esta fibra lleva un largo proceso de preparación desde su estado vegetal hasta la transformación de la pieza acabada. El chaguar es una especie bromeliácea que se desarrolla especialmente en la región oeste de Formosa. El artesano corta la planta al ras de la tierra, ata las hojas en forma de mazo y la carga en sus espaldas sujetándolas con una cuerda que pasa por la frente. Así traslada la materia prima hasta su rancho para luego proseguir al tejido. La hoja tiene espinas en la punta y a los costados, es carnosa y está cubierta por una membrana muy fina. El primer proceso es quitarle la espina del extremo superior valiéndose de las uñas y luego con ayuda del pie que le sirve de sostén, extraen la membrana que recubre la hoja dejando la fibra al descubierto. Luego se hace un proceso de maceración casera mojándola constantemente y machacándola sobre un trozo de madera hasta que la fibra haya quedado limpia de la mucosidad propia de savia de las hojas carnosas. Luego se procede a colgar las fibras al viento y al sol para que se sequen. Se pasa entonces al hilado, el mismo se hace por retorción, utilizando ceniza que se colocan en la pierna, con una mano los artesanos frotan la fibra sobre la ceniza y con la otra retuercen el hilo. La ceniza cumple dos funciones, una de decolorar la fibra y la otra de lubricante para la pierna, cumplido esto viene el teñido, el mismo se lo consigue con resinas vegetales, logrando una rica gama de colores. Para el teñido se puede utilizar el quimil que es una planta de la zona, otra utilizando lodo en estado de putrefacción por la incorporación de materia orgánica vegetal. Se mezcla la fibra teñida en ese lodo y se deja secar. Recién en ese momento el artesano cuenta con el hilo terminado como para comenzar a tejer. Si la pieza a realizar es una yica el tejido es de red, para ello se utilizan dos palitos que cavan en la tierra y cuya distancia de uno al otro es el ancho que el artesano desee otorgarle a la pieza. Con el chaguar se confeccionan también Kanatek (chalecos), sikiat (cunas), tapa rabos y red de pesca entre otros.
La Alfarería: por medio de dicha actividad se confeccionan botijones y cántaros que sirven para el transporte de agua. Los botijones son de forma oval con pico pequeño y sin base para apoyar, ya que son colocados en pequeños orificios sobre la tierra para que el agua permanezca fresca. Tienen orificios y canaletas de suspensión por donde se pasa una cuerda de chaguar que sirve de sostén y es transportado sobre la espalda suspendido en la frente. La limpieza de la arcilla se hace en seco, primero se la muele en un mortero mezclándolas con restos de otras piezas rotas, luego se lo pasa por un sedaso hecho de tejido de chaguar, para posteriormente ir agregándole el agua hasta lograr la humedad adecuada. Esta pasta es amasada constantemente, y se comienza la fabricación de la pieza levantándola por el sistema de enchorizado. Cuando está terminada se deja secar para proceder posteriormente a la cocción de la misma. Para la cocción se prefiere el estiércol de vaca; se hace un pequeño hoyo en la tierra, se coloca una capa de estiércol entre cada pieza y luego se los tapa con el mismo material, y se le prende fuego. Las horas de cocción que se necesitan depende del tamaño de la pieza, pero normalmente oscila entre dos a cuatro horas.
La Cestería: las materias primas que se utilizan son totora, palma, carandillo y paja brava. Todos estos materiales son de fácil recolección en la zona. En el caso de la totora y palma, la pieza se hace con un molde que le da forma. Se comienza por la base y se termina en la boca. Para el carandillo y la paja brava no hace falta molde y también se comienza por la base y desde allí se levanta la pieza, por el método de espiral, cociéndola con un hilo del mismo material. Hacen canastos de distintos modelos, cuadrados, redondos, chatos, con tapas o sin ellas, paneras, cestitos, etc. La cestería encuentra sus mejores artesanos entre los guaycurúes y solamente con el carandillo y en muy contados casos trabajan los Wichi.
La Madera: este es el único caso en que el artesano es exclusivamente el hombre. En la cestería pueden ser indistintamente el hombre o la mujer, aunque es más frecuente que sea la mujer. Así como la mujer plasma en el tejido las figuras zoomorfas o antropomorfas, el hombre lo hace en la madera. Los Wichi trabajan el palo santo que es una madera dura muy perfumada, con la que fabrican estatuillas de pequeños animales, bateas, jarros, morteros, cubiertos, etc. Las herramientas son muy simples ya que consisten en machetes, cuchillos y serruchos
Hay elementos artesanales entre los aborígenes de Formosa, como por ejemplo el trabajo con conchillas, con los que hacen pulseras o collares; los yesqueros hechos con colas de quirquinchos o las miniaturas hechas de madera o alfarería.

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